Qué ganas de que estés, de conocerte, de quererte, que me quieras y de que te quedes…
Qué ganas de darte un abrazo y tener una conversación profunda sobre la vida…
Qué ganas de que me beses la boca, el cuerpo y el alma…
Qué ganas de coincidir de nuevo, de sentir que no hay nada ni nadie más…
Qué ganas de disfrutar y disfrutarte como aquellos días y aquellas noches…
Qué ganas de reírme contigo o de ti, o de mí… pero verte reír.
Qué ganas de repetir lo que sucedió por coincidencia, o porque la vida se empeña en sorprendernos, o porque el universo conspira a nuestro favor… pero qué ganas de repetirlo.
Qué ganas de ti, qué ganas de nosotros.


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