Hoy, después de días muy difíciles, me desperté muy contenta, con mucha energía, positiva y dejándome fluir. Al final del día me di cuenta de que me sentía mucho mejor en todos los aspectos y terminé con un correo con buenas noticias.
Conclusión: la actitud sí lo es todo.
Durante este buen día pensé en algo (estaba reflexionando) y fue darme cuenta de lo intenso que puede ser amar a alguien, de todo lo que se mueve dentro cuando el corazón está involucrado.
Y es que esto de amar significa darle a esa persona todo el poder de volverte “mierda”, literalmente, con una sola palabra o acción y confiar que elegirá no hacerlo. Amar es un acto de fe, de confianza y de esperanza increíble. Es ir con los ojos cerrados, lanzarse de cabeza, amar sin detenerse a pensar en todo lo que puede salir mal… ¡y me parece tan maravilloso!
Me dije a mí misma: la vida debería vivirse más de esa misma manera.
Qué rico estar enamorado de la vida, romantizarlo todo, dejar espacio solo para los sueños, para los planes que no fallan y para esa idea de una vida feliz “por siempre”.
Obviamente es un ideal, pero es que cuando uno está enamorado de la persona correcta, aun con las cosas súper difíciles que la vida pone en el camino, uno sigue idealizando (es un decir), sigue haciendo planes a futuro que cualquiera que esté desilusionado del amor diría: “están locos”.
Y es que sí, estar enamorado es estar un poco loco. Es ver todo bonito, incluso en medio del caos.
Qué rico tener la capacidad de ver la vida en general con ese enamoramiento, con una ilusión que no se agota, con esos ojitos que brillan cada vez que lo escuchas o lo ves, con ese romanticismo —aunque sepamos que no es perfecto—, con ese deseo de conquistar el mundo y de dejarse conquistar, aunque sea difícil y a veces parezca imposible.
Amar realmente es para valientes. Es escoger a alguien y darle el poder de hacerte muy feliz o de destruirte, pero aun así confiar y creer que todo irá bien.
Siento profundamente que, si se viviera la vida con la misma intensidad con la que se vive el amor, sería siempre algo mágico e increíble. Al final, las cosas pueden salir mal o diferente a lo planeado, pero sin duda habría más felicidad, más riesgo, más adrenalina, más emoción y, sobre todo, más amor por lo que se hace día a día.


Deja un comentario