Que no todos los días son un “buen día”, que es solo un día y no una mala vida, que todo pasa, que los días grises también forman parte del paisaje, que mañana será un nuevo y mejor día… Estas y muchas más de esas frases motivadoras que nos dicen —y que nos decimos— para superar esos días de mierda por los que todos pasamos.
Y sí, claro que sí: todo pasa y uno avanza. Yo soy la que más romantiza la vida y piensa que de cada mal rato que tengo algo aprendo y, de alguna manera, avanzo. Pero también es válido decir lo putamente difícil que es cuando te esfuerzas día a día por algo y sigues esperando que ese “algo” se dé o llegue así como lo quieres.
Sin contar cuando, además, tienes que superar momentos de tristeza acompañados de mucha soledad, que se van convirtiendo en rabia y frustración, y terminan traduciéndose en que te cuestionas tu vida entera y todas las decisiones que has tomado.
Pero tienes que decirte: “todo pasa y mañana todo estará bien”.
Ah. Y después te das cuenta de que mañana no existe. Que es otro día, que es otro hoy, en el que seguramente sigues trabajando por eso a lo que aún no llegas. Y sí, quizá hay mejor actitud (y sí, en mi anterior blog dije “la actitud lo es todo”), pero todo sigue igual.
Sigues remando.
Pero remando solo(a).
Y cada día se siente un poco más cansado, más pesado y más difícil de entender.
Seguro no mañana, pero quizá el día después de mañana todo irá mejor.
Al final, siempre encontraremos una forma de resolver, de levantarnos con mejor actitud y seguir intentando. Supongo que sí: es válido sentirse mal de vez en cuando, sentir rabia, frustración, explotar de alguna forma y volvernos a decir: “mañana será un nuevo y mejor día”.


Deja un comentario